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Tu Diario Emocional: conócete y aprende a gestionar tus emociones

Hoy para estrenar el 2018 Coruña Coaching te trae  Tu diario emocional: conócete y aprende a gestionar tus emociones. Desde hace algún tiempo he decidido ir compartiendo contigo algunos de los ejercicios que hago con mis coachees, sobre todo aquellos que son más fáciles de explicar en el blog y que te pueden aportar un montón de beneficios aunque los hagas por tu cuenta.

Tanto Cerrar el episodio: entrena tu cerebro para pensar en positivo, como Tus valores: un ejercicio divertido para descubrirlos son 2 buenos ejemplos de ello. Y hoy le toca el turno al Diario emocional.

 

Pero…¿Sabes qué es un diario emocional?

 

Un diario emocional es un registro de aquellas situaciones que “te mueven” o “te alteran ” a nivel emocional. Es una herramienta muy potente que se usa en  Inteligencia Emocional y de la que se puede sacar un montón de información valiosa que te permitirá conocerte, reconocer tus emociones, y así podrás aprender a gestionarlas mucho mejor.

Pero todavía va mucho más allá. Recuerdas mi post Pienso, luego siento: cambiando tu diálogo interno? Pues bien, el diario emocional nos permitirá también identificar nuestros patrones de pensamiento y poder tomar conciencia de cómo influyen en lo que sentimos, y por tanto, en cómo actuamos.

Así que no es una herramienta más. Para mí y para muchos de mis coachees, es “la herramienta” que les ha permitido salir de la espiral de pensamiento/comportamiento en la que llevaban estancados desde hace tiempo, y con ello, poder avanzar y conseguir sus objetivos.

 

Y…¿Cómo se hace un diario emocional?

 

Se trata de ir siguiendo los pasos, en el orden que te indico a continuación (no te preocupes, tienes la plantilla para descargar aquí):

1. Escribimos la SITUACIÓN, aquello que nos ha ocurrido y nos ha hecho sentir mal o nos ha removido a nivel emocional. Cuantos más detalles o más descriptiva seas, mucho mejor. Por ejemplo (nos va a servir para todo el ejercicio): Me ha llamado mi hermana para pedirme que la acompañara, y cuando le he dicho que no, hemos empezado a discutir y a echarnos cosas del pasado en cara, hasta que me ha colgado el teléfono.

 

2. Nos situamos en el ANTES de que ocurriera la situación, y respondemos (siguiendo el ejemplo anterior) a las siguientes preguntas y en este orden:

  • ¿Qué pienso? Escribimos tal cual lo que estábamos pensando, sin filtrar. Ejemplo: qué cansada estoy, hoy voy a quedarme toda la tarde descansando.
  • ¿Qué siento? Utilizamos vocabulario emocional. Descárgatelo aquí (sentimientos +) y aquí (sentimientos -) si crees que te cuesta encontrarlo. Ej.: me siento agotada y baja de ánimo.
  • Consecuencias: cuál es la consecuencia de haber pensado y haberme sentido así. Ej.: me pongo el pijama, una serie y me acuesto en el sofá.

 

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3. Nos vamos en el tiempo al DURANTE (mientras ocurría la situación) y respondemos nuevamente: 

  • ¿Qué pienso? Estoy agotada, ni de broma la acompaño hoy. Siempre me está pidiendo favores. Necesito pensar en mi. ¿Me está echando esto en cara? ¡Tendrá morro!, ¡Te vas a enterar!
  • ¿Qué siento? Me siento culpable, sorprendida y furiosa
  • Consecuencias. Me paso toda la tarde enfadada y ya ni descanso ni veo la serie.

 

4. Nos situamos en el DESPUÉS y volvemos a responder:

  • ¿Qué pienso? Quizás no le expliqué bien cómo me sentía de cansada. Ella tampoco tuvo un buen día. No merece la pena estar así por una tontería.
  • ¿Qué siento? Me siento más tranquila, triste.
  • Consecuencias. Llamo a mi hermana, le digo que la quiero y le explico cómo me sentí. Arreglamos las cosas.

 

5. Una vez que lo hemos escrito todo, entonces vamos a las Observaciones. Aquí lo que se trata es de anotar qué observamos de todo aquello que hemos anotado, qué podemos aprender, en qué necesitamos mejorar, ¿vemos que algo se repite?, etc. Siguiendo el mismo ejemplo: me cuesta decir que no cuando me piden favores, hasta que un día reviento y no puedo más. Quizás debería decir más que no y pensar en mí antes de llegar a este extremo y explotar.

 

Por supuesto no hace falta decirte que lo ideal sería que te compraras una libreta y que la llevaras siempre contigo. ¿Porqué? Pues porque es mucho más efectivo si lo escribes lo más cercano posible al momento en que ha ocurrido la situación.

Así las emociones estarán frescas, te acordarás mejor de tus pensamientos y no los filtrarás, y lo mejor de todo: escribirlo te permite sacar la situación de ti para poder observarla desde fuera. 

¿Qué quiere decir esto? Que la intensidad emocional bajará y te sentirás mucho mejor. Con lo cual, notarás un alivio inmenso y casi instantáneo al escribirlo. Así que cuanto antes lo hagas, antes empezarás a ver resultados y más efectivo será.

Cuantas más situaciones apuntes, mejor. Cuando lleves unas cuantas escritas, podrás fijarte si hay patrones de pensamiento o de conductas que se repiten y así tomar conciencia de ellos para poder cambiarlos. Aunque lo parece, no es un ejercicio fácil si se hace bien, en profundidad. Así que no te preocupes si al principio te cuesta un poquito, es normal.

Los cambios no son gratis: conllevan esfuerzo, conciencia y acción. Pero conocerte y cambiar aquello que te produce infelicidad no tiene precio. ¡Así que ánimo!

Coruña Coaching espera que Tu Diario emocional: conócete y aprende a gestionar tus emociones te haya gustado. Y por supuesto que te animes a hacerlo y a comentarme cómo vas o si tienes alguna duda. Estaré encantada de ayudarte a solucionarla.

 

 

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