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¿Sientes envidia? Aprende a gestionarla

Esta semana he tenido varias conversaciones sobre la envidia, así que hoy Coruña Coaching te trae ¿Sientes envidia? Aprende a gestionarla. Un post que creo va a venirnos muy bien para hablar de esta emoción que no nos gusta nada sentir pero que está ahí y nos afecta a todos.

Estoy completamente segura de que alguna vez has sentido envidia. Todos la hemos sentido. Y también estoy segura, porque a mi me ha pasado, que te cuesta reconocerla, porque socialmente es algo que está muy mal visto. Entre todas las emociones, creo que la envidia está en los primeros puestos del ranking de emociones socialmente reprobables.

¿Pero realmente es la envidia algo malo? La respuesta es: depende. De cómo la gestiones. De lo que hagas con ella.

La envidia es una emoción y como tal, nos da información valiosa sobre nosotros mismos. Nos viene a decir “esa persona tiene algo que yo quiero y que creo que no puedo conseguir”. Es una emoción compuesta o conformada por otras emociones: rabia, frustración, tristeza…

Como todas las emociones no es ni buena ni mala en sí misma. Es una emoción más.  Así que sentirla no es malo. Incluso puede ser bueno si la usamos como motor para el cambio.

Pero para ello es vital aprender a gestionarla, como las demás emociones. Para que no te controle. Para tener el control tú.

Te digo esto porque la envidia es pegajosa, espesa. No se queda sola. Trae consigo más emociones que nos impiden ser felices: culpa (por el simple hecho de sentirla) y resentimiento (hacia las otras personas que me causan envidia), entre otras. Y todas ellas van a hacer imposible que puedas vivir una vida plena y feliz.

Así que te estarás preguntando…¿Y cómo se trabaja la envidia? Pues bien, te lo explicaré en los siguientes puntos:

1.- Reconoce que sientes envidia. No pasa nada. Es natural y humano. Recuerda que sentirla no es malo, pero sí todo lo que viene detrás si no la gestionas. Y como siempre te digo, el primer paso para poder cambiar algo es tomar conciencia de ello.

2.- Acéptala.  No es lo mismo que reconocerla. Una cosa es tener identificada una emoción y otra es aceptar que la sientes. Sí, que tú la sientes. No se va a acabar el mundo ni te vas a convertir en una mala persona por aceptar que sientes envidia. Al contrario, es un paso necesario para poder cambiar esa emoción y  para no sentirte culpable. Aceptar es no pelearse con la realidad, no resistirse a ella.  Recuerda: lo que resiste, persiste. Lo que aceptas te transforma.

3.- Escucha atentamente el mensaje que te envía y mira hacia dentro: ¿qué es eso que tiene el otro y que tú deseas? Y atenta a la información valiosa que te está dando:

  • ¿Haces todo lo necesario para conseguirlo?
  • ¿Qué ha hecho esa persona para conseguirlo?
  • ¿Podrías hacerlo tú?
  • ¿Deseas realmente lo que ha conseguido o la sensación de  satisfacción que siente al haberlo conseguido? Lo digo porque detrás de cada deseo, se esconde una necesidad. Y es mucho más útil, sano y productivo, atender a esa necesidad que no ir cumpliendo deseos, porque la necesidad seguirá abierta.

 

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Te pongo un ejemplo sencillo: Pepita es una amiga tuya, soltera y sin cargas familiares. Tiene un buen trabajo, que le permite una vez al año hacerse un viaje a cualquier lugar del mundo. Tú en cambio tienes 2 niños y ni tu economía ni tus obligaciones te lo permiten. Pepita se va este año de vacaciones a las Maldivas y cuando te lo dice, sientes envidia. Piensas cosas como: “qué suerte tiene esta mujer”, o “porqué ella y yo no”, o “es injusto, yo no puedo”.

Si buscas debajo “del viaje” la necesidad que tienes insatisfecha, puede que lo que envidies no es tanto el viaje en sí, sino el poder salir de la monotonía, desconectar, descansar…¿Podrías satisfacer esa necesidad de alguna otra forma?

Podría ser también que lo que envidies sea su independencia y ese espacio para ella sola. ¿Podrías atender esa necesidad de otra manera? ¿Tomándote un tiempo al día, o la semana, sólo para ti? Y así podríamos seguir con mil ejemplos.

¿Me explico? Por eso es importante ser consciente realmente de qué necesidades tenemos insatisfechas. Para poder precisamente, satisfacerlas. En la medida de nuestras posibilidades y partiendo de nuestra realidad. No de la del otro.

4.- La envidia nace de la comparación con los demás y créeme, compararse no es bueno.  Y es síntoma de que nuestra autoestima está regulín regular. Porque en la comparación, salimos perdiendo.

Una persona con una autoestima sana, raramente se compara, y si lo hace, es capaz de ver sus logros y al mismo tiempo, los logros y virtudes del otro con admiración. De ver en él un ejemplo a seguir. Le suma, no le resta. Así que revisa tu autoestima, trabaja en ella lo necesario y quiérete como te mereces.

5.- Dicho lo anterior, cuando no nos sentimos bien con nosotros mismos, distorsionamos la realidad. Hacemos lo imposible con tal de sentirnos algo mejor (desprestigiando al otro) o lo vemos todo tan negro, que pensamos que el otro es perfecto (es más inteligente que yo, más guapa, lo tiene más fácil,  etc). Y la realidad no es así. Es una distorsión. La persona a la que envidias es igual de imperfecta que tú.

Y si hace algo mejor que tú, lo dicho, tómalo como ejemplo a seguir, aprende de esa persona y corrige lo que estés haciendo de forma equivocada y te impide alcanzar tu objetivo.

Así que estáte atenta a tus pensamientos, y siendo consciente de que son distorsiones, cámbialos. Dales la vuelta.  Cuando pienses cosas como “menuda suerte que tiene Pepita”, “es injusto” o “jamás podré ir a Maldivas”… Cámbialo por un “cómo me gustaría hacer un viaje así. Voy a planteármelo en serio y ver de qué manera y cuando podría hacerlo”.

6.-Toma conciencia de quién eres y de todo lo que te rodea, de las cosas buenas, de tus éxitos, de tus capacidades y vete a por lo que deseas. Valórate. Y sé agradecida. Y acepta aquello que no puedes conseguir. No siempre podemos conseguir todo lo que queramos, pero sí todos tenemos la capacidad de cambiar nuestra vida y mejorarla.

Coruña Coaching espera que ¿Sientes envidia? Aprende a gestionarla te haya quitado un peso de encima. No eres mala persona por sentir envidia. Es una señal excelente de que necesitas cambiar ciertos aspectos para ser más feliz. Para enfocarte en ti, valorarte y que puedas ser la mejor versión de ti misma. Así que espero que este post te ayude a conseguirlo.

 

 

 

 

 

 

 

6 Comments
  • Tati
    Posted at 14:52h, 30 junio Responder

    Super interesante.
    Me ha gustado.mucho, y bufffff, que alivio, .
    Gracias Patry, como siempre directa y al corazon

  • Juan Jose Gonzalez
    Posted at 01:02h, 02 julio Responder

    Olé mi hijaaaaa……. me gustó un montón.
    Sabías palabras……👏👏👏👏😘❤️
    Tu papi

  • Maria Jose
    Posted at 13:27h, 12 julio Responder

    Bien, que cierto esta todo lo que escribiate aqui Patri! La verdad que me ha ayudado y me ha gustado leer este post! Es muy importante ver nuestros logros y no compararnos com otras personas porque somos únicos!!!
    Gracias ❤️❤️❤️

    • Patri Human Coaching
      Posted at 22:50h, 13 julio Responder

      Gracias a ti por dejarme este comentario tan positivo y útil, María Jose. Poner el foco en nosotros mismos y saber ver todo lo bueno que tenemos es importantísimo.
      Un abrazo lleno de cariño

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