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La historia de un bikini y de cómo me quise mucho

Hoy Coruña Coaching te trae La historia de un bikini y de cómo me quise mucho, un post muy personal que quiero compartir contigo. Sobre algo que me pasó recientemente y que me hizo pensar también en ti.

El fin de semana publiqué en Instagram sobre el día que fui a comprarme un bikini. Y tú dirás…¿Y por qué nos cuenta esto? Pues porque para mí ese es el día más odiado del año.

O lo era, hasta este. Desde hace mucho tiempo ha sido un auténtico suplicio verano tras verano.

Después de todo el invierno, plantarme en un probador con luz mortecina, mi cuerpo casi transparente (puedo ver una a una cada vena que lo recorre) y con un espejo demoníaco, nunca ha sido lo mío. Lo pasaba fatal y no me veía bien de ninguna manera.

Tras horas probándome media tienda y un estrés horroroso, salía resignada con el bikini que me quedaba menos mal.

¿Te ha pasado a ti alguna vez?

Pero este año, y pese que iba a regañadientes y predispuesta, fue diferente. Salí encantada y con 2 bikinis preciosos y hasta un tankini (sí, alucina vecina).

Y tú te preguntarás (como me pregunté yo)… ¿Qué hizo que fuera distinto esta vez?

  • ¿Me hice una lipoescultura? No
  • ¿Despareció mi barrigola post parto llena de estrías? Tampoco
  • Mis sesiones de Pilates me han dejado un cuerpo 10? De momento nada, y no creo que ocurra. Me ayudará a estar en mejor forma física, eso sí.

 

Lo que pasó, y que reflexioné mientras estaba en la tienda y sobre todo al salir de allí, es que por fin y a mis 43 años, me acepto y me quiero tal y como soy.

Mientras me iba probando las prendas pensé en muchas cosas. Más bien las sentí, como si se me fueran revelando verdades que fueron aportándome más y más tranquilidad y amor por mi misma.

Sentí la presión impuesta (por la sociedad y por mí también), observé  qué me decía, cómo estaba siendo de exigente conmigo, en qué me estaba enfocando ( en mis “defectos” por supuesto),  y pensé en el sufrimiento que para mí había sido esta actividad durante tantos años… Y lo sentía por todas nosotras en general.

Vi cómo nos complicamos la vida. Cómo ponemos el foco fuera de nosotras y nos olvidamos de nosotras mismas en el camino.

Y no pretendo con esto darte lecciones teóricas sobre la importancia que tiene este tema. Lo único que quiero es compartirlo contigo. Por si te sientes así.

Como sabes, la autoestima no es un todo indivisible que o bien está genial o bien está hecha pedazos. La autoestima abarca diferentes facetas o aspectos de nuestra vida. Y cuanto más equilibradas estén todas, pues mucho mejor.

 

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Y si percibimos que alguna está tocadilla, pues hay que ponerse manos a la obra para trabajarla, para mejorar esos aspectos que no nos hacen sentir muy bien. Porque siempre tenemos la capacidad de elegir qué hacer.

Estar a gusto con nuestro físico es importante y forma parte de la autoestima. Y  parece que socialmente nos lo ponen ( y ponemos) un poco más difícil que con otros aspectos. Entre los cánones de belleza absurdos e inalcanzables y los prejuicios  que tenemos sobre ello, es bastante habitual que acabemos tocadas y que nuestra autoestima se resienta.

Si te cuidas, entonces pareces una superficial o no aceptas tu edad,  si no lo haces como se supone que “deberías” hacerlo, eres poco femenina, una dejada o lo que sea…¡Etiquetas, etiquetas y más etiquetas!

¿Es que no nos damos cuenta del daño que nos hacemos? ¿Del run-run insano que nos acompaña a todas horas?

Cuando algo no nos gusta o no nos hace sentir bien tenemos dos opciones: cambiarlo o minimizarlo, y si esto no es posible, aceptarlo. Pero quejarnos, pelearnos con nosotras mismas y sufrir, no más, por favor. Ya está bien de echarnos basura  y menospreciarnos. De compararnos en lo negativo.

  • Mi barriga tiene solución. Pero no es tan importante para mí como para pasar por el quirófano. Por lo tanto, elijo aceptarla, ya sin complejos.
  • Estoy flácida y para remediarlo hago ejercicio.
  • Me tiño el pelo todos los meses porque no me gustan las canas.
  • La ley de la gravedad ha hecho su efecto, y como no puedo cambiarlo, lo acepto.
  • Cuido mi piel a diario.
  • Y si lo creo necesario, porqué no, no dudo en hacerme un tratamiento que me ayude a estar mejor. A verme bien.

 

Esta soy yo.

Pero tú eres tú y quizás hagas lo mismo,  o no. ¡Y no pasa nada!

Vamos a valorar lo positivo que tenemos y a mejorar, en la medida de lo posible aquello que no nos guste. Pero sobre todo vamos a querernos mucho.

Puedo cuidar más o menos mi físico. Pero de lo que estoy segura que a partir de ahora cuidaré sobre todas las cosas, es el respeto hacia mi misma, la forma de hablarme y de tratarme.

Y ya para acabar esta historia te cuento: cuando la dependienta me enseñó el tankini, lo primero que le dije (reproduciendo lo que me decía a mí) fue: ¿Estás de broma? ¿Quieres que me ponga el mismo bañador que lleva la súper modelo X con mi barriga?

Pero en cuestión de milésimas de segundos me salió de dentro…¿Y por qué no voy a poder yo? ¿Acaso soy menos o tengo menos derecho? ¿Y si me queda bien?

Resultado: mi barriga sigue siendo la misma y claro que se ve.  Pero el bañador favorece tanto otras partes de mi cuerpo y me hace sentir tan femenina que no tuve dudas. Así que allí voy, porque yo lo valgo.

Porque tenemos derecho a permitirnos ser perfectas tal y como somos. A no ser modelos, sino a ser nosotras mismas. Poder sentirnos a gusto, bonitas y valiosas.  Y ser libres. 

Y esto es todo por hoy  en Coruña Coaching. Espero que La historia de un bikini y de cómo me quise mucho te haya ayudado a tomar conciencia de ti misma y de lo que vales. De que tienes la capacidad de elegir en todo momento, y sobre todo de lo importante que es quererte y tratarte bien.

 

 

 

 

 

6 Comments
  • Olaya
    Posted at 14:34h, 28 junio Responder

    Me encanta el post y me he reido mucho 😉 enhorabuena. Por ese motivo yo intento aprovechar los bikinis muchos años, para evitarme ese mal trago ;-P Reconozco que he tenido que buscar en google que es un tankini 😉

    • Patri Human Coaching
      Posted at 14:50h, 29 junio Responder

      Me alegro mucho de que te haya gustado, y me encanta que te hayas reído. Y gracias por la enhorabuena, me siento muy bien.
      Entiendo lo de aprovecharlos durante años porque a mí me pasaba lo mismo. De hecho este año fui porque el que tenía estaba destrozado.
      Espero que te haya ayudado, aunque sea a reconocernos las unas en las otras, saber que no somos las únicas y poder darnos el valor que tenemos de una vez. Que ya está bien de escondernos, taparnos y sufrir por ello.
      P.D. que se llama tankini lo descubrí ese mismo día. Y si piensas un poco (pista) tú sabes cuál es en concreto el que me llevé (inaudito, no me lo creo ni yo!, jajajaja)

      Mil besos bonita!!!!

  • Tati
    Posted at 17:48h, 28 junio Responder

    Sencillamente genial. Gracias personales y de todas las que, como nosotras, estamos en el camino del amor.
    El amor por nosotras mismas.

    • Patri Human Coaching
      Posted at 14:52h, 29 junio Responder

      ¡Me alegro de que te haya gustado Tati! Gracias a ti por contestarme y recordarnos que el camino es nuestro, sólo hay que tomarlo.
      Mil besos

  • Lucía
    Posted at 09:07h, 02 julio Responder

    Por fin he podido leerlo. jajajaja y también he buscado lo que era un tankini, jajajaja
    Muy bueno como siempre Patri.

    • Patri Human Coaching
      Posted at 10:48h, 02 julio Responder

      Bueno, bueno, bueno….Me alegro de no ser la única que descubrió ese día lo que era un tankini, jajajajaj.
      Me alegro de que te haya gustado. 😉
      ¡Mil millones de besos Lucía!

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