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La culpa: 3 pasos para liberarnos de ella

Hoy Coruña Coaching te trae el post La culpa: 3 pasos para liberarnos de ella.

Estoy segura de que sabes lo que significa sentirse culpable porque lo habrás experimentado un montón de veces. Tomas una decisión  o haces algo, y de repente, te invade una sensación horrorosa de culpabilidad (una mezcla de vergüenza, enfado y  tristeza) que te echas a la espalda cual mochila, y así vas, durante mucho tiempo cargando con ella. Y  digo cargando literalmente, porque la culpa es una carga emocional.

Cuando no gestionamos bien nuestras emociones, estas empiezan a generar intereses, como si se tratara de una deuda, y si no la solventamos, se convierten en una carga emocional. Y una de las cargas emocionales más importantes, de las que más sufrimiento generan, es la culpa.

Así que sería bueno conocerla un poquito más y entender cómo se conforma, para así poder gestionarla y liberarnos de ella.

¿Te parece?

Todo comienza con una situación, en la que te comportas de una determinada manera. Te pondré un ejemplo sencillo: te llama una amiga tal y como habíais quedado, para ir a  tomar un café. A ti no te apetece en absoluto, estás en pijama, llueve y te da una pereza terrible. Aunque habías quedado y sabes que le hace mucha ilusión, le dices que no, que mejor otro día. Y luego, te sientes culpable.

Para explicar el porqué voy a hablarte de ti. Y de tus dos «yoes». Porque todos tenemos 2 yoes: el «yo real» y el «yo ideal».

Tu  «yo real» es quien eres realmente, cómo te comportas, tus actos. Lo que haces o dejas de hacer.

Tu «yo ideal» es el concepto que tienes de ti mismo, basado en las creencias que has adoptado desde pequeñito, y también en aquellas conductas y  valores de los demás que queremos modelar, o que nos gustaría tener para ser mejores.

Ambos están en ti. Conviven dentro de cada uno de nosotros. Si están equilibrados nos complementan y ayudan. Y es en esta relación que existe entre ambos, donde nos podemos encontrar con 3 tipos de situaciones:

1.- Yo Real = Yo Ideal : Esta es una situación neutra, de equilibrio emocional. Aquí no tiene cabida ninguna tensión emocional. Soy consciente de mi mismo, y así como pienso que soy, me comporto.

2.- Yo Real > Yo ideal : En esta situación nos encontramos con un «yo real» mucho mayor que el ideal, porque éste está difuso, no existe o simplemente no hay una guía con la que contrastar nuestras conductas. ¿Qué crees que puede pasar? Aparecen la arrogancia, el ego desmesurado, la soberbia. Podríamos decir que al no haber referentes sobre cómo comportarme, mi guía es un poco laxa. ¡Me creo que soy la caña!

3.-Yo Real < Yo Ideal : Aquí es donde se genera la culpa.  Resulta que lo que he hecho, no se corresponde con la imagen que tengo de mi mismo, con lo que «debería haber hecho».

Y una vez que entendemos cómo pueden relacionarse nuestros 2 yoes, nos resultará más fácil no sólo entendernos mejor y desde ahí gestionar nuestras emociones, sino también valorar las situaciones y elegir qué hacer desde la conciencia. Para evitar generar deuda emocional y que con el tiempo, aparezca la culpa.

Pero lo más importante para no generar culpa, es revisar nuestro «yo ideal» y bajarlo, ajustarlo lo más posible a la realidad. Todo lo contrario a lo que nos vende la sociedad tan competitiva en la que vivimos.

Se nos empuja a buscar referencias cada vez más inalcanzables, y a ser cada vez más exigentes pero no basándonos en quienes realmente somos, a través del esfuerzo personal y de nuestras propias circunstancias. No, eso no.

 

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La sociedad nos dicta los ideales a los que  debemos aspirar: hay que ser delgadas y guapas como las modelos de Victoria Secret, eternamente jóvenes, tener largos expedientes académicos y ser exitosos profesionalmente (con reconocimiento social, por supuesto) en el menor tiempo posible, al mismo tiempo que ser padres impecables e hijos modelos, excelentes amantes, maridos/esposas…Y un largo etc. Y todo ello, siempre positivos  y con la sonrisa puesta.

Inevitablemente, de forma inconsciente, sucumbimos a esos ideales o al menos, nos vemos presionados por ellos. Y los añadimos a los que ya traemos de base: nuestras creencias y las de nuestra familia, que desde niños hemos adoptado (te hablé de ellas aquí).

Con lo cual, solemos tener un «yo ideal» potente. Y cuando nuestro «yo real» no hace lo que esperaba el ideal….Nos sentimos fatal. Culpables. 

Así que justamente se trata de hacer lo contrario. Bajar el «yo ideal». ¿Quiere decir esto que me tengo que conformar con lo que soy y no mejorar? No. Claro que no. Se trata de equilibrar.

Y si quieres mejorar, trabaja tu «yo real». Céntrate en lo que puedes hacer para ser la persona que quieres ser. Y no la que «deberías ser». Cuestiónate si esas ideas que tienes sobre ti mismo tienen una validez perpetua o son demasiado inflexibles. Si hoy te ayudan o te perjudican.

Vamos al ejemplo que te puse antes.

Le has dicho que no a tu amiga y te sientes culpable. Quizás porque tengas las siguientes creencias: «ser perezoso es de vagos», «la amistad es lo primero», «los buenos amigos nunca dicen que no», «A lo hecho, pecho», etc. Y resulta que se ha dado una situación en la que no te estás comportando según lo que tú misma esperas de ti, tu comportamiento no se corresponde con lo que «deberías ser».

Si bajas tu «yo ideal» y te replanteas esas creencias, flexibilizándolas, ambos yoes estarán más equilibrados. Por ejemplo: «tener un día perezoso no equivale a ser un vago», «puedo ser una buena amiga y decir que no», «los planes pueden cambiarse si lo considero apropiado»…¿Me explico?

Este es un ejemplo de una situación sencilla, para que lo entiendas. Pero se puede extrapolar a cualquier situación en la que al final, por no haber actuado conforme a como se suponía que debíamos actuar, nos sentimos culpables. Y créeme, la culpa nos destruye, nos hace infelices y no nos permite avanzar. Es un equipaje muy pesado.

Y ahora puede que estés pensando: «esa información está bien de cara al futuro, a ser más consciente y gestionar mejor lo que siento antes de generar una carga emocional…¿Pero qué hago si ya me siento culpable

Si ya te sientes culpable, además de tomar conciencia, como te acabo de decir, de tu «yo ideal» y de bajarlo a la realidad, puedes seguir estos 3 pasos, imprescindibles para liberarte de la culpa:

  1. Comprensión: Comprenderte es vital. Saber porqué hiciste aquello de lo que te sientes culpable: la situación emocional en la que estabas inmerso y los recursos de los que disponías entonces. A toro pasado nos resulta muy fácil saber qué era lo correcto. Pero en aquel momento…No tanto¿ verdad?. Así que no podemos comprender la situación con la perspectiva de ahora, sino de entonces. No se trata de disculparte, ni de que no asumas tu responsabilidad sobre lo que ocurrió. Simplemente comprender desde dónde lo hiciste, qué sentías y pensabas en aquel momento.
  2. Aceptación: Aceptar lo que ocurrió tal y como fue, no cómo te hubiera gustado que fuera. Aceptarte a ti mismo, tal y como fuiste en esa situación, hicieras lo que hicieras, te guste o no. Ya ocurrió y no se puede cambiar.  Recuerda: lo que resistes, persiste. Lo que aceptas te transforma. Sólo aceptándote podrás dar el siguiente paso.
  3. Perdón: Si lo que hiciste ha afectado a un tercero, ofrece una disculpa, con humildad y desde el corazón. Pero aquí lo más importante es perdonarte a ti mismo. Después de comprenderte y aceptarte te resultará más fácil. Y podrás dejar en el suelo esa mochila tan pesada llamada culpa.

 

Como ves es una herramienta en 3 pasos que te resultará muy útil si sigues el orden y trabajas cada paso en profundidad. Las fórmulas mágicas no existen. Ni en el Coaching ni fuera de él. Todo pasa por conocerse, tomar conciencia de aquello que te está frenando y esforzarse en el trabajo interior, con uno mismo. Para ser la mejor versión de ti mismo. Así que adelante.

Coruña Coaching espera que La culpa: 3 pasos para liberarnos de ella te haya hecho tomar un poquito más de conciencia sobre ti mismo y te haya ayudado.

No esperes más. Libérate de la culpa. Puedes soltar la mochila.

 

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