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Aceptación o Resignación: en la diferencia está la clave para ser feliz

Hoy Coruña Coaching quiere compartir contigo Aceptación o Resignación: en la diferencia está la clave para ser feliz.

Esta semana, a raíz de mi último post La Culpa: 3 pasos para liberarnos de ella, tuve una conversación con mi tía, en la que hablamos del mismo y en concreto, de la aceptación.

Y ello me hizo pensar mucho sobre el tema. Sobre todo en las resistencias que tenemos  ante la aceptación. Solemos confundir aceptación con resignación y por eso muchas veces nos negamos a aceptar las cosas. Pensamos que si aceptamos, nos estamos dando por vencidos.

Otras veces nos da miedo aceptar, porque ello significaría que ya no podremos seguir quejándonos o sintiéndonos víctimas de lo que ocurrió. Sí, como oyes. Estamos tan acostumbrados a movernos en unos parámetros o escaques determinados, que salir  de ahí, significaría sentirnos perdidos y no saber cómo actuar. Ocurre a menudo.

Y por ello, me ha parecido importante, en el post de hoy, dejar clara la diferencia entre resignación y aceptación. Porque muchas veces, tanto en mi entorno como con mis coachees, me encuentro con esta confusión.

Así que  vamos a empezar hablando de la resignación. Resignarse es sentirse impotente ante una situación, teniendo la sensación de que no puedo hacer nada y que por ello soy víctima de tal situación. Esto me  posiciona en el sufrimiento, porque como me gustaría que la realidad no fuese la que es, hace que me esté peleando con ella continuamente, generando resentimiento y amargura.

Y al mismo tiempo provoca que permanezca anclado, atado a esa situación. Sin capacidad de elección, bloqueándome y sin buscar opciones, porque “esto es lo que hay”.

Es como darnos por vencidos, creyendo que no tiene remedio, y que no tenemos capacidad de actuación. “No me gusta mi vida, pero es la que me tocó”, “Mi pareja no me hace feliz, pero no se puede tener todo”, “Me hubiera gustado estudiar otra cosa, pero ahora ya soy mayor”, “La vida es así”…

La aceptación, por el contrario, nos abre puertas a la acción. Cuando acepto una situación tal y como es, aunque no me guste, me permito buscar formas alternativas de hacer las cosas y de ser feliz. Aquí no me posiciono como víctima, porque aunque no pueda hacer nada para cambiar esa situación , sí puedo elegir cómo vivirla. Me permite aprender.

 

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Aceptar lo que es, también significa respetar. Respetarme a mi, respetar al otro y respetar el flujo de la vida. Me permite enterrar el hacha de guerra y abrirme a las opciones que sí están en mi mano. Sólo desde la aceptación podemos empezar a tomar decisiones.

Por ponerte un ejemplo. Imagina que tu familia no se porta contigo como tú desearías. Vives esperando su cariño y aprobación, pero nunca llega. Lo único que llegan son críticas, malas palabras y faltas de respeto.

Resignarte supondría sentirte víctima de cómo te tratan, seguir aguantando su comportamiento, sufriendo por ello y acumulando resentimiento. Como no les acepto tal cual son y me resigno, me sigo “peleando” con la situación esperando consciente o inconscientemente que cambie su comportamiento hacia mi, generándome amargura y bajando mi autoestima al no actuar. Me resigno.

Aceptar la situación supondría comprender qué ocurre y desde el respeto, decidir qué quieres hacer con ello, qué puedes hacer tú. Digo desde el respeto porque cuando aceptamos lo que ocurre, dejamos de pelearnos con ello, y no sentimos la necesidad de cambiarlo. Lo estamos respetando.

Nos podremos centrar no en lo que nos hace daño, sino en lo que podemos hacer nosotros para ser felices. En el ejemplo de la familia que he dado: No puedo ni quiero cambiarles, porque les acepto, pero si puedo marcar límites, tomar distancia, centrarme en lo positivo que aportan a mi vida y no tomarme de forma personal sus críticas. Acepto la situación.

La situación va a seguir sin gustarte, pero se trata de dejar de invertir tu energía en sentimientos y emociones que no te apoyan (rabia, frustración, tristeza…) para dedicarla  a cambiar lo que está en tu mano. La aceptación te hace responsable. Porque te permite elegir a ti.

La diferencia entre aceptar o resignarse es que cuando me resigno, pienso que la vida me sucede y creo resistencia a los hechos que son contrarios a mis planes. Mientras que cuando acepto lo que me ocurre  fluyo con la vida y aprendo de cada situación que se me plantea.

Y esto es todo por hoy. Espero que Aceptación o Resignación: en la diferencia está la clave para ser feliz te haya ayudado a tomar conciencia de aquellas situaciones que creemos que hemos aceptado, pero nos siguen generando sufrimiento, porque realmente nos hemos resignado. También a que pierdas el miedo a aceptar lo que ha ocurrido. Negarte a ello, no sólo no cambiará la situación sino que te impedirá actuar y buscar opciones para ser feliz.

Recuerda:

“Lo que resistes, persiste. Lo que aceptas, te transforma”.  Carl Jung.

 

 

 

 

5 Comments
  • Ana María betancourt key
    Posted at 22:22h, 08 Febrero Responder

    Me encanto, es la clave perfecta para ser feliz “aceptar”👍🏻

    • Patri Human Coaching
      Posted at 22:34h, 08 Febrero Responder

      ¡Me alegro mucho Ana!Sí, al menos es la base para fluir con la vida y poder ser felices.
      Un beso inmenso.

  • Tona Gómez
    Posted at 09:15h, 09 Febrero Responder

    Gracias Patri, este post me llega en el momento perfecto…. “Causalidad”!

    • Patri Human Coaching
      Posted at 18:56h, 09 Febrero Responder

      De nada Tona, gracias a ti. Sí, las “causalidades” son increíbles, jajaja.
      Un beso enorme.

  • Tati
    Posted at 21:08h, 11 Febrero Responder

    Causalmente esta semana de mi vida también estuvo “movida” por este precioso tema. En unos días me toca exponerlo y compartirlo, así que agradezco la ayuda que me regalas con este post. Estupendo y auténtico.
    Me encanta.

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