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11 Señales de que necesitas sanar tu autoestima

¡Hola! Estaba deseando retomar el blog de Coruña Coaching después de todo este tiempo. Han pasado millones de cosas, tanto en mi vida como en la de todos. Y tras un tiempo de reajustes y con esta nueva normalidad que vivimos,  me he puesto manos a la obra y hoy quiero compartir contigo estas 11 Señales  de que necesitas sanar tu autoestima.

En este otro post te hablé sobre la importancia de mantener un equilibrio cuando hablamos de Autoestima. Y también de que esto no es una carrera con ganadores y perdedores con una meta llamada Autoestima perfecta, porque no existe.

Cuéntame…¿Sabes cómo está tu autoestima?

A menudo me encuentro en las sesiones con mis clientas mucha confusión sobre este tema. Hay personas que piensan que el tema de la autoestima sólo tiene que ver con la imagen corporal. Con si te gustas o no, y nada que ver. Hay mucho más. Otras creen que como no están todo el día llorando, entonces la tienen bien. Y esto tampoco es así.

Por eso me ha parecido importante hablarte de estas 11 señales que son claramente indicativas de que necesitas sanar tu autoestima. Para que puedas tomar conciencia y así poder mejorar la calidad de tu vida y de tus relaciones.

Así que vamos con ellas:

1.- Procrastinas como si no hubiera un mañana. Pospones las cosas una y otra vez a la espera de que te apetezca más, ocurra un milagro, o se den las circunstancias adecuadas.

Ya te he hablado de que tu palabra es tu identidad. Incluso la palabra que te das a ti misma. Cada vez que dices que vas a hacer algo y no lo haces te descapitalizas emocionalmente y pierdes credibilidad ante ti misma.

Y eso se traduce en una falta de autoestima. Las consecuencias son que cada vez te cuesta más cumplir contigo, y que poco a poco te vas quedando con tu depósito de energía vital a cero patatero, estando siempre cansada y sintiéndote incapaz de conseguir nada de lo que te propones.

2.- Tu diálogo interno lleva un látigo incorporado. Esto es: te dices de todo menos bonita.

«Soy un desastre». «No puedo con mi vida». «Todo me sale mal».  «Si fuera más X». «Qué horror de arrugas». «No valgo para esto». «Siempre igual». «Seguro que lo hice fatal».

Estamos hablando con nosotras mismas las 24 horas del día. Imagínate decirle esas cosas a alguien que quieres durante un día entero, todos los días. ¿Verdad que jamás se te pasaría por la cabeza? Sin embargo, contigo eres implacable, y créeme, esto acaba hasta con la mejor de las autoestimas.

3.- Te comparas con los demás y te sientes pequeñita.

Siempre habrá alguien a quien le va mejor que a ti, o más guapa, alta, profesional, con más dinero, más oportunidades, segura, valiente, etc. Siempre. Basta que busques un poquito para que la encuentres. Ya sabemos  que las comparaciones son odiosas. Y si cuando nos comparamos nos achicamos y sentimos poca cosa, necesitamos ver qué está pasando con nuestra autoestima.

4.- Te cuesta tomar decisiones.

Muy pocas veces estás segura a la primera, te agobias, te bloqueas y una vez que tomas una decisión le sigues dando vueltas hasta el infinito. O a veces no decides nada para ver si el Universo o los demás deciden por ti. Podemos ser más o menos decididos. Y por supuesto hay decisiones que cuesta tomarlas. Pero si es una constante en tu vida, tiene mucho que ver con la autoestima.

 

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5.- Vives pendiente de recibir reconocimiento externo.

O sea, te va mal si no lo recibes. Parece que te falta algo y te esfuerzas mucho para que así sea. Sin él no te sientes bien contigo misma. Necesitas continuamente la aprobación de los demás. Y si ellos no te valoran, te cuesta mucho valorarte tú.

6.- Sientes que vives una vida que no es tuya, sujeta siempre al qué dirán y llena de «deberías» y «tengo que».

Muchas veces tienes miedo  a que si piensas en ti y en lo que realmente necesitas, dejes de ser la hija, pareja, amiga, madre perfecta. Sueles moverte siempre en la creencia de que primero son los demás dejándote siempre a ti misma en último lugar.

7.- Pareces una pelota de Pin Pon.

Vas  de un estado anímico al otro extremo, según cómo se den las circunstancias. Bien si todo bien, mal si todo mal. No eres capaz de elegir cómo sentirte, y te da la sensación de estar siempre a merced de lo que pasa a tu alrededor.

8.- Te cuesta recibir halagos y los desmereces rápidamente.

Les restas importancia, lo atribuyes a la casualidad o incluso a otros, y te incomoda  aceptarlos y hasta reconocerlos tú misma. Sueles darle poco valor a lo que haces y/o eres.

9.- Te sientes incapaz de poner límites sanos, a ti misma y a los demás.

Piensas que si lo haces no te van a valorar o querer, se van a enfadar y ante la posibilidad de que haya un conflicto (real o imaginario), prefieres ceder tú siempre, aunque ello te perjudique.

10.- Te cuesta aceptar opiniones diferentes a las tuyas y te las tomas como un ataque personal.

Sueles pensar que hay una segunda intención, o que lo han dicho por ti. A menudo te mueves en parámetros de «tener la razón», o de «blancos y negros» . Y no llegas a entender que las cosas no sean como tú crees que deberían ser, causándote malestar.

11.- La culpa es tu amiga habitual.

Va de la mano contigo a donde quiera que vas. Siempre piensas que podrías haberlo hecho mejor, o de otra manera, o que si algo va mal siempre es por tu culpa y eso te martiriza constantemente.

Todas, en algún momento, nos vemos reflejadas en alguno de estos puntos y no pasa nada. No existe la autoestima perfecta. Se trata de conseguir el mayor equilibrio posible.  Pero si te reconoces en varios de ellos, estaría bien que revises tu autoestima y trabajes en ella. Tener una autoestima equilibrada y sana supone mejorar en un 100% la relación que tienes contigo misma y en consecuencia, con los demás, permitiéndote tener una vida mucho más satisfactoria. También juega un papel importante a la hora de conseguir tus objetivos .

Así que espero que estas 11 señales de que necesitas sanar tu autoestima te hayan servido para tomar un poquito más de conciencia  sobre el tema y si lo necesitas, ponerte con ello. Me despido de ti por hoy en Coruña Coaching y te mando un abrazo gigante hasta el próximo post.

 

 

 

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